Ni puta ni santa, sólo bien cogida

Así empezó mi reflexión, misógina y parcial. Pero es que no entendía por qué si no se la están pasando bien en la cama, por qué no hablar, preguntar, aprender.

O qué, ¿soy la única que ve videos educativos – ojo, no porno, eso es harina de otro costal – sobre sexo oral, juguetes y un largo etcétera?

Y comprendo perfecto el pudor, la educación tradicional, las expectativas de la que será la madre de los hijos de alguien y todo lo demás pero, cuando el sexo va mal, no entiendo cómo quedarse calladas.

Y es que claro que uno sabe cuando no va bien. Cuando el otro está encima y uno no sólo piensa “a ver cuando termina” sino que está súper interesada en recordar la receta del quiche lorraine que nos dio la comadre el otro día (“¿eran 3 huevos o 4?”, “¿qué pasara si uso crema light, quedará igual la consistencia?” y otras preguntas así de profundas).

Y luego los pobres hombres pensando que todo va requetebién y ni idea que su misionero es requete aburrido (por más ganitas que le echen y aunque duren hartos minutitos).

¿No sería más fácil (y mucho más divertido) abrir el dialogo? ¿A poco es más grave “ofender” por preguntar que acumular rencor por no hacerlo? Uno se dice “para qué empezar una discusión por sexo si en tooodo lo demás nos llevamos rebien”.

Pero eso es falso, estudios han demostrado que cuando el sexo es bueno es una parte más que aporta al total de la relación pero cuando es malo pesa muchísimo.

Y claro, uno piensa, “pero no es tan malo” pero claro que es malo cuando uno no se la pasa bien, cuando no se disfruta, cuando no es divertido. Por que ¿qué es el sexo sino la convivencia genial de dos cuerpos?

Aclaro, no se trata de transformarse un buen día en toda una diosa del sexo. Es sencillamente abrir la conversación antes de seguir abriendo las piernas.

Desde hablar de las fantasías individuales, hasta compartirlas, hay todo un abanico de opciones entre besemos un poquito más y abramos la relación.

Y sé que es difícil. Decirle al otro “estoy abierta al diálogo” seguro apanica y genera respuestas tipo “no te preocupes, estamos bien”.

Además, si el otro es hombre, seguramente pensará, ahí en lo profundo de su alma: “Si claro, eso dicen las viejas, que no hay problema, y ya que uno dice algo como ..pues Juanita … ponen cara de pared y todavía tienen la indecencia de decir … no, no me pasa nada”.

Pero, si nos dedicamos a aprender tantas cosas inútiles (a dar vueltas de carro, aprender a jugar yoyó, etc. etc.) no veo por qué no le dedicamos aunque sea un poquito de tiempo a aprender de sexo. Si todos queremos (bueno, ok, no todos pero si muchos) ser mejores padres, profesionistas, deportistas o bailarines ¿por qué no querer ser mejores amantes?

 

 

 

 

10 comentarios sobre “Ni puta ni santa, sólo bien cogida

  1. Me identifiqué en los dos lados del asunto: en el de pensar “a ver a qué hora termina” y para solucionarlo hable a oídos sordos, insistí en terapia de pareja y al poco tiempo se negó a seguir ¡era un martirio! pero acabó y ahora estoy con una pareja que podrá ser cualquier cosa, menos aburrido, en lo erótico, intelectual y hasta espiritual es toda una experiencia estar con él, ¡un mundo de diferencia!
    Muy buen post, muy buenos consejos, creo que la mayoría de las veces sí se logra algo hablando.

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