“Fue puro sexo”

Cuando los hombres dicen “No significó nada, fue puro sexo”. Chicas, es probablemente cierto.

Que no debería ser, que si el sexo sin amor bla bla, que cómo pueden cogerse a alguien diferente de la persona que aman y toda una larga lista de comentarios, quejas y preguntas que, realmente, no aplican.

Déjenme explicar.

Los psicólogos lo llaman “compartimentalización”. Es tal y como suena, la división en compartimentos de nada más ni nada menos, que la vida misma. Los diferentes ámbitos, actores e incluso acciones están separados en la mente de los individuos.

Ahora bien, lo más importante de esta separación, no es que uno quede más neurótico de lo normal, sino que, todo lo contrario, ésta nos permite convivir con nuestras propias contradicciones.

Esto ocurre porque a cada uno de los compartimentos se le aplican diferentes reglas. De manera tal que uno puede vivir y convivir perfectamente con ideas y actitudes opuestas. Por ejemplo:

  • Amo a mi esposa pero… le pongo el cuerno.
  • Soy un buen hombre porque… no la engaño, es puro sexo
  • Una cosa son los afectos y otra… la carne

Y otras frases lindas por el estilo.

Hay que entender que esto es un mecanismo de defensa de la mente. Y no, no los estoy justificando. Los estoy tratando de explicar para que no les apliquemos el mismo “traductor” que a nuestras acciones.

Esto no significa que nos tengamos que aguantar y tolerar estas actitudes pero, es importante que, si decidimos mandar a volar a nuestra pareja por un acostón, no nos sintamos tan miserables preguntándonos cómo fue posible un comportamiento tan contradictorio.

Y, sobre todo, que nos sintamos bien con nosotras mismas, no pensando que fue  nuestra falta de encanto o sex appeal lo que provocó la infidelidad (al menos no siempre aplica J).

Pero además, y cito “recientes investigaciones han sacado a la luz el otro lado de la infidelidad, ese que no está relacionado con la insatisfacción en el día a día sino, más bien al contrario, con el engaño como una paradójica señal de que todo va bien”.

Esta afirmación va a la par de los datos que nos muestran algunas encuestas donde más de la mitad de los hombres y una buena tercera parte de las mujeres infieles, expresan estar muy felices con sus parejas.

Entonces, ¿por qué los cuernos?

Por que se nos olvida que no todo lo que ocurra en la mente, cuerpo y espíritu de nuestra pareja tiene que ver directamente con nosotros y nuestro desempeño. Muchas veces, se trata de meras exploraciones personales que no tienen la menor intención de cambiar el statu quo – y mucho menos la relación -. Raro, contradictorio, pero cierto.

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