Cómo las hormonas le dan al traste a la búsqueda de nuestra “otra mitad”

Uno elige pareja con base en un montón de criterios, algunos más claros y racionales, otros más misteriosos y sorprendentes. Por ejemplo, sabemos que nuestros patrones familiares determinan en gran parte el tipo de personas que nos atrae. También nos queda claro que muchos establecemos un perfil físico que, normalmente, nos gusta más que otros.

Pero, no teníamos claro que nuestras hormonas nos pueden hacer fallar estrepitosamente en esta elección. Dos ejemplos puntuales: Las mujeres que toman anticonceptivos y los hombres de edad madura.

Cuando se toman pastillas anticonceptivas se afecta el ciclo menstrual, pero también se ve seriamente afectada la capacidad de elegir la mejor opción de pareja en términos biológicos. El coctel de hormonas que las mujeres toman de manera diaria, mensual o semestral altera la búsqueda de la perfecta combinación de anticuerpos que hará que su descendencia sea más fuerte y resistente a enfermedades.

De hecho, aquellos que han escuchado del experimento de las camisetas sudadas (no mojadas, eso es otra cosa), saben que las mujeres eligen “aromas” a partir de cierta compatibilidad, es decir, prefieren aquellos que hacen un mejor fit genético con su carga personal.

Entonces, con el gran buffet de hormonas corriendo por sus venas, resulta difícil hacer caso a los criterios biológicos básicos y se acaba por elegir a una pareja que, sencillamente, no respeta las leyes básicas de nuestra biología.

Y, como es de esperarse, una vez que se deja de tomar pastillas, la pareja elegida cuidadosamente (tanto así que tuvieron la precaución de no procrear hasta fortalecer su relación), ¡zas! ya no resulta tan encantadora, aunque no sepamos por qué.

Explicaciones seguramente sobrarán, pero nadie tendrá claro que es Madre Naturaleza buscando el mejor fit para el sistema inmune de sus hijos la responsable de esta situación. Y lo peor, ya sin la carga de las pastillas, seguramente habrá atracción hacia otro hombre, no hacia el encantador marido que se tiene al lado.

En el caso de los hombres, las hormonas también les hacen una mala jugada. Cuando llegan a la “edad madura”, osease por ahí de los 45-50 años, sus niveles de testosterona comienzan a bajar. Esto afecta, entre otras cosas, su estado de ánimo y, sobre todo, su libido (osease, las ganas de coger).

Se sienten decaídos, bueno, hasta deprimidos. Y claro, empiezan a cuestionar la relación, la pareja que tienen al lado (además de sus éxitos laborales, su patrimonio y toda otra serie de supuestos generadores de bienestar).

Ahora, una de las principales maneras en que se puede “recuperar” esta energía, este gusto por la vida y, claro, el deseo de aparearse es…. Sip, teniendo un nuevo interés sexual. A esto se le llama el efecto Coolidge (gracias al expresidente de Estados Unidos a quien se le atribuye una simpática anécdota cuya conclusión es: La variedad de parejas sexuales es vigorizante).

Pero no nos espantemos, esto pasa hasta en los mamíferos más fieles. La aparición de una nueva posibilidad sexual hace que los niveles de testosterona suban.

Con esto, los hombres se sienten revitalizados, con gran energía y un excelente ánimo (además de con hartas ganas de coger). Pero ¡oh! ¿cuál es el pequeño detalle? Que asocian este rush de químicos con el amor y deciden que han encontrado a su nueva pareja de vida. Por tanto, corren a “rehacer” su vida con quien los hace sentir “vivos”.

Lástima que, con el tiempo, los niveles de testosterona regresan a su base inicial (porque su “nueva” pareja deja de ser una novedad) y se dan cuenta que, la verdad, no estaban enamorados sino entestostereados. ¡Qué pícara nos resultó Madre Naturaleza!

Así que váyanse con cuidado, haciéndole caso a su mente y a su corazón pero sobre todo a su cuerpo. Es sabio y sabe lo que conviene. Aprendámoslo a escuchar un poquito más.

2 comentarios sobre “Cómo las hormonas le dan al traste a la búsqueda de nuestra “otra mitad”

  1. Me parece increible que Barney Stinson tuviera tanta razón, es decir “Lo nuevo siempre es mejor”, y es que si una mujer nueva eleva los niveles de testosterona hay que ir por ella a por todo, (No estoy diciendo casarse con ella), porque ya nos explicaste que pasa cuando bajan los niveles y tal vez esa mujer que también se sintió atraída a nosotros, tiene un cóctel de hormonas por las pastillas anticonceptivas, por lo cual a ninguno de los dos nos conviene tener una relación formal, ya que la magia se acabaría.

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