¿Cómo no trabajé más horas?

De seguro nadie lo piensa en su lecho de muerte.

Porque trabajar mucho concentra todos nuestros esfuerzos en el presente y nos evita la angustiosa tarea de pensar en nuestro futuro, de revisar qué queremos y de tomar las decisiones pertinentes.

Pero ¿por qué no nos gusta pensar a largo plazo? ¿Por qué no tomar en cuenta tooodas las posibilidades? Porque además, de todas las opciones posibles, la muerte es la más probable.

Y realmente no creo que sea porque nos sintamos inmortales sino porque nos da miedo pensar en nuestro carácter finito.

Pero, esta forma de pensar es realmente poco eficiente. Pensar en la muerte nos permitiría ahorrarnos muchos de los arrepentimientos más frecuentes de los últimos días.

En su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” Bronnie Ware expone las principales preocupaciones de los últimos días de vida de quienes fueron sus pacientes terminales.

Y, de una manera simplista, la solución a éstas se puede resumir en una sola frase: Es tu vida, vívela.

Osease, tu eres el que decide qué quiere y cómo lo quiere, tu eres el que debe ponerse las pilas y trabajarle para lograr ser/tener/hacer lo que has decidido.

De lo contrario, uno se arrepiente de no haber hecho lo que realmente queríamos con nuestra vida porque optamos por tomar una ruta más fácil o, escuchar a los otros o, cumplir expectativas sociales o, por un montón de otras causas por las que nos olvidamos de seguir nuestro propio camino.

Claro, no es fácil. Se necesita coraje y piel gruesa para no caer en lo que la otra gente quiere o espera de nosotros, para tomar con “filosofía” las críticas y los cuestionamientos ajenos y, sobre todo, para decir lo que pensamos y sentimos. Pero se vale y, si no lo hacemos, seremos uno más de la lista de los arrepentidos a los que ya no les queda tiempo para corregir el rumbo.

Así que, por amor a ti, ve y haz lo que te plazca.

3 comentarios sobre “¿Cómo no trabajé más horas?

  1. Quizás a corto plazo, nos arrepentimos de lo que hicimos; pero al largo plazo, la mayoría de los arrepentimientos vienen de lo que no hicimos. Al final, la culpa inoculada desde que fuimos educados, es la que nos mantiene navegando entre la culpa y la inercia. Se agradece la reflexión. Un abrazo.

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  2. Buen buen post, me encanto, siempre he pensado que hay que vivir al máximo lo mas que se pueda, pero realmente el trabajo nos quita mucha vida, las responsabilidades, el trafico, maldita sea, me consumen, pero no del todo, porque todavía queda algo del niño que se quería comer al mundo, dentro de mi.

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